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Veinte Reglas para escribir una Historia de Detectives. PDF Stampa E-mail
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Veinte Reglas para escribir una Historia de Detectives.
Reglas 1
Reglas 10
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Entonces, una historia de detectives será mucho más valida cuando el autor recuerde que:

1. ¡Una historia de detectives es una historia de detectives! ¡No es una historia de aventuras, espias o una novela romántica. No es tampoco un tratado de filosofía o un trabajo literario que cambiará el mundo. Además, una historia de detectives, por naturaleza, es siempre una escritura de partida, nunca una escritura yá formada (otro aspecto son las tramas válidas que se pueden buscar en diferentes contextos literarios, por ejemplo, la maravillosa trama criminal en El Nombre de la Rosa de Umberto Eco). Esto significa que si un escritor de historia de detectives piensa que es un “gran” escritor, lo deberá demostrar con otros trabajos. De la misma manera, la iluminada crítica, en posesión de la Verdad, no se debería sentir insultada cuando hay un renovado interés por este tipo de producción literaria. Tambien debería evitar dar advertencias a los lectores instándoles a no tomar en serio a estos escritores. ¡Dios nos libre!

2. Una buena historia de detectives no tiene otros significados; entonces, no tiene sentido aclamar al autor por haber insertado problemas sociales de hoy en día o por las sutiles cualidades semánticas de su escritura. Una buena historia de detectives se debe juzgar sólamente y exclusivamente por la calidad de su trama criminal y por la manera con la cual esta se ha integrado en la historia narrada.

3. Si es verdad que las historias de detectives pueden ser escritas por cualquiera, es tambien verdad que no todo el mundo puede escribir historias de detectives. Elegir este tipo de escritura significa confesar una cierta “perversion mental” (¡vista positivamente, debemos decir que esta perversion está siempre acompañada de un toque de genialidad!) que se expresa con éste (¡con este estilo de escritura para clarificar las cosas, y no, se espera, crear un asesino en serie cazado por la Interpol!). ¡Esta es una conditio sine qua non! Absteneos, oh literatos, que deseais dignificar el género (principalmente por razónes financieras), autores talentosos dispuestos a probaros, periodistas criminalistas que justificais vuestros escritos anclándoos en que teneis experiencia de primera mano, y similares.

4. La atmósfera es un elemento irremplazable en este tipo de producción literaria. Esto significa principalmente que una historia de detectives, por ser tal, debe mantener al lector expectante, desde la primera página, seduciéndolo y asegurándole de que está en su salsa. En este punto, yo no estoy de acuerdo con las istrucciones dadas por Van Dine en su regla número 16. Para justificar mi opinión, cito algunas de las novelas maestras de este género: And then there were none, Mousetrap, The murder of Roger Ackroyd, The Murder on the Orient Express, etc. En estas novelas la atmósfera se convierte en un elemento activo de la trama; no es caso tampoco que estas historias hayan sido escritas por Agatha Christie, una maestra en el uso de técnicas similares (que son utilizadas por los escritores con experiencia). Además, en la producción de esta gran escritora Inglesa, la capacidad de crear una atmósfera adquiere, a veces, una calidad subliminal mas allá del estilo de escritura: ¡para un amante de las historias de detectives es suficiente tener uno de sus libros en mano para sentirse en su salsa!

5. Una historia de detectives no puede existir sin una buena trama criminal. Llámalo como quieras, pero uno escritor de este género (¡no importa cuan famoso o venerado sea!) que demuestra una incapacidad crónica para construir un perfecto mecanismo criminal, no se puede definir como tál.

6. Lectores e investigadores deben tener la misma oportunidad de resolver el misterio. Todas las pistas deben ser (claramente) presentadas y descritas. Esta regla es muy similar a la primera regla de Van Dine. La diferencia consiste en el adverbio claramente que he puesto entre paréntesis. De hecho, yo creo que para protegerse de la invasión previamente mencionada (como la televisión, el cine o Internet),  las historias de detectives deben defenderse con sus propias armas, sus características específicas y su estilo de escritura. La cualidad estructural de una novela detectivesca se encuentra, entonces, en su capacidad de proveer pistas (¡sin transformarlas en armas de confusión!) dando, de esta manera, al buen lector, y sólamente a él, la posibilidad de descubrir al culpable con facilidad.

7. La solución de una historia de detectives debe ser univoca. Tiene que haber sólamente una verdad hacia la cual todos los elementos se encaminan. Esta es también una condición imprescindible para juzgar la calidad de la trama.

8. La solución de una historia de detectives debe siempre estar a disposición del buen lector.

9. El culpable puede ser cualquiera de los personajes, no importa cual sea su papel. Además, tiene que haber más de un culpable en la misma historia. En este punto, yo estoy en desacuerdo con las reglas, 10, 11, 12 y 17 de Van Dine. Yo creo que las necesidades de la historia y de la trama criminal justifican estas indicaciones; a este respecto se podrían nombrar muchos ejemplos de Obra Maestras del género que han llegado a ser tales porque han utilizado estrategies similares (entre ellas cito a Murder on the Orient Express).



 

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