Una jarana como Dios manda Stampa
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El amigo criollo Ronald Lázaro me comentaba hace poco que recordaba que el vals "Rebeca", que lo interpreta estupendamente Arturo "Zambo" Cavero, había sido grabado antes por Montes y Manrique. Es un diálogo cómico donde se muestra como se celebraban los carnavales y allí Montes y Manrique cantan un fragmento del vals "Rebeca", añadió Ronald.

Tiene mucha razón aquello ya que el vals "Rebeca", que se le atribuye a Miguel Almenerio como su autor, fue creado con versos de diferentes canciones. Las dos primeras estrofas se encuentran en la Pieza Imitativa "Un Carnaval", que grabaron Montes y Manrique en 1911 (Disco Columbia P42). En la misma, los participantes en esta pieza deciden ir donde Rebequita y le dedican una canción. Por la segunda mitad de la grabación una voz dice "vamos a cantar un valsecito como despedida", así que empiezan a entonar:
 
Rebeca, de mi vida, yo muero por ti,
lejos de ti me encuentro abatido,
tú recordarás el amor que me juraste
al estrechar tus labios con fervor.
 
Aquí me tienes penando
sin poderme consolar,
a todas horas temiendo
que me vaya Rebeca a olvidar.

 

Tiene mucha razón aquello ya que el vals "Rebeca", que se le atribuye a Miguel Almenerio como su autor, fue creado con versos de diferentes canciones. Las dos primeras estrofas se encuentran en la Pieza Imitativa "Un Carnaval", que grabaron Montes y Manrique en 1911 (Disco Columbia P42). En la misma, los participantes en esta pieza deciden ir donde Rebequita y le dedican una canción. Por la segunda mitad de la grabación una voz dice "vamos a cantar un valsecito como despedida", así que empiezan a entonar:
Rebeca, de mi vida, yo muero por ti,
lejos de ti me encuentro abatido,
tú recordarás el amor que me juraste
al estrechar tus labios con fervor.
 
Aquí me tienes penando
sin poderme consolar,
a todas horas temiendo
que me vaya Rebeca a olvidar.
La tercera estrofa del vals "Rebeca" es de otra grabación de Montes y Manrique, el yaraví "El Pajarillo" (Disco Columbia P87). En este yaraví, por el medio, la letra dice:
 
Acuérdate que anduvimos
por montes y serranías;
cuando la sed te apuraba
de mis lágrimas bebías.
Lo interesante es que esta parte del yaraví de Montes y Manrique es de un poema del poeta limeño Lorenzo Bazo. El historiador Manuel Zanutelli, en "Canción Criolla, Memoria de lo nuestro", Lima, 1999, reproduce los versos del poema "Para canto, en tono de yaraví" de Bazo, fechado en Lima en 1853, donde una de sus estrofas dice: "Acuérdate que anduvimos / por montes y serranías; / cuando la sed te agitaba / de mis lágrimas bebías, / y en mis amorosos brazos / reposabas y dormías."
 
Otro detalle curioso es la pegajosa polca peruana "Mujer ingrata", de la cual el Cholo Berrocal (1937-1983) hiciera una memorable grabación: http://au.youtube.com/watch?v=s5qVCT_f0H0
 
La letra de "mujer ingrata" aparece publicada, como polca criolla, en el cancionero Alta Voz del 20 de Abril de 1940, no figurando nombre de autor. Sin embargo, en 1911, el dúo Montes y Manrique grabó la marinera "Ingrata cual es la fe" (Disco Columbia P34), siendo la resbalosa de dicha marinera lo que después se ha conocido como la polca "Mujer ingrata".
 

Según el Dr. José Durand, no hay medida en el metro de la resbalosa, a diferencia de la marinera, abundando los versos irregulares y las rimas libres. La flexibilidad de la resbalosa ha permitido que no faltara quien adaptase una polca criolla, como "¡Qué bonitos ojos!", es lo que señala el Dr. Durand. Dicha polca, ¡Qué bonitos ojos!, pertenece a Braulio Sancho Dávila y la letra de la misma aparece publicada en "El Cancionero de Lima" No. 1, Lima, 1910.
 
En el caso de "Ingrata cual es la fe", o "Mujer ingrata", me inclino a pensar que de resbalosa la convirtieron a polca, salvo que, documentalmente, se pueda demostrar lo contrario.
 
De cinco, tres
 
Un detalle que me llamó la atención, cuando escuchaba la marinera "Ingrata cual es la fe" que grabó el dúo Montes y Manrique en 1911, es que cuando van a iniciar la resbalosa dicen: "Vamos a resbalarnos. De cinco, tres, de nuevo y acomodarse". Seguidamente, empieza la resbalosa.
 
El dicho "de cinco, tres" lo han interpretado de distinta manera, en diferentes épocas. Criollos de la talla de Eudocio Carrera Vergara, Nicomedes Santa Cruz y Augusto Azcuez, lo mismo que el Dr. José Durand, han dado, cada uno, una explicación distinta sobre "de cinco, tres".
 
Eudocio Carrera Vergara, periodista y cronista costumbrista, fue un criollo que al lado de Karamanduca, Pepe Ezeta, Augusto Paz, "el cojo" Fernando Soria y otros criollos más, vivió las jaranas de fines del siglo XIX e inicios del siglo XX. Eudocio Carrera, en su libro "La Lima Criolla de 1900", edición corregida y aumentada, Lima, 1954, cuenta y describe con lujo de detalles, y coplas, como es una verdadera jarana.
 
Según Carrera, en los programas criollos de las radios, durante la década de los 40 e inicios de los 50, se estaba tergiversando lo que era una verdadera jarana y nadie hacía nada por aclarar aquello. Razón por la cual él escribió una crónica donde detallaba como era una jarana a inicios del siglo XX. Dos han sido siempre las marineras reglamentarias que se cantaban en una jarana criolla auténtica, señala Carrera, por lo que el dicho "No hay primera sin segunda" se refiere a ello en forma sentenciosa. Cuando termina la primera marinera, a la voz de "No hay primera sin segunda", coreada por los presentes, viene la otra marinera. Es decir que esa segunda tiene que ser, sí o sí, otra marinera. La resbalosa, añade nuestro cronista, sigue en tercer lugar, como muere de una buena jarana, y ésta debe ser bailada tres veces seguidas. De allí es que proviene aquel dicho "de cinco, tres", que en otras palabras significa que en la jarana, de cinco bailes tres son de la resbalosa.
 
Lo que sostiene Eudocio Carrera coincide con lo que Montes y Manrique, en la marinera "Ingrata cual es la fe", antes de empezar la resbalosa, dicen "de cinco, tres".

Por otro lado, Nicomedes Santa Cruz señala que cuando la marinera se canta en desafío, entre dos personas, los duelos que se originan se llaman de "cinco, tres" porque un máximo de cinco marineras es triunfador quien primero gane tres, pasándose después a cantar la resbalosa (Nicomedes Santa Cruz: Obras completas II, Investigación (1958-1991)).
 
Augusto Azcuez, por su parte ("Así es la marinera", Suplemento VSD de La República, 2 de Julio de 1982), sostiene que tres son las marineras de una jarana, después viene la resbalosa y luego sigue la fuga. Todas se cantan en contrapunto. Como tres son las marineras que se bailan, bailándose también la resbalosa y la fuga, de allí es que proviene el dicho "de cinco, tres", contaría Azcuez a la revista Caretas unos años antes.
 
Hay tres clases de marinera limeña: marinera mayor, menor y de término; señala Azcuez en La República, añadiendo lo siguiente: "Se diferencian por el tono: mayor y menor. La de término porque el cantante y la guitarra tienen muchas tonalidades: tres en una sola marinera. (...) Había un instrumento que se llamaba tamborete, en forma de una caja mediana que tenía unas latas de dos pulgadas en filas verticales cubriendo el hueco central y luego venían unas maderitas de un cuarto de pulgada en filas horizontales, hasta que llegaban más arriba del centro de la caja y le ponían un listón, para que no se saliera. Allí se tocaba. O sea, habían el tamborete, el cajón y la guitarra."
 
Al igual que Augusto Azcuez, el Dr. José Durand señala que la jarana "de cinco, tres" solía constar de tres marineras, cantadas y bailadas, una resbalosa y su fuga.
 
Si muy bien la opinión de Nicomedes Santa Cruz es muy respetable, con respecto a lo "de cinco, tres", se debe tener en cuenta que Augusto Azcuez decía que estaba errado. Santa Cruz, también menciona aquel dicho cuando explica sobre el "zapateo" o "pasada", que es un baile de desafío entre dos rivales. Nuestro investigador dice: "De cinco-tres significa que, sobre un máximo de cinco pasadas por rival, será declarado triunfador quien primero acumule tres victorias". Esta explicación sobre el "zapateo" la aplica a la de la marinera y, creo, allí está la confusión que Augusto Azcuez criticaba por estar equivocada.
 
Pienso que tanto Eudocio Carrera como Augusto Azcuez, y el Dr. José Durand, están en lo correcto cuando explican sobre "de cinco, tres". Hay que tener en cuenta que Eudocio Carrera era de una generación anterior a la de Augusto Azcuez y lo que cuenta sobre la jarana, él lo vivió desde fines del siglo XIX. Por ese tiempo, y cuando Montes y Manrique grabaron música peruana en New York, en 1911, la jarana debió constar de tan sólo dos marineras, seguida de la resbalosa que se bailaba tres veces, por ello se decía "de cinco, tres".
 
Augusto Azcuez, por su lado, escuchó música criolla desde niño pero, según lo contó en una oportunidad, no le encontraba sentido por ser niño; interesándose con ella, realmente, a la edad de 18 años. O sea que por la época en que Montes y Manrique graban en New York, Augusto Azcuez comenzaba a adentrarse y empezar a conocer los secretos del criollismo que abundaba en su barrio de Malambo.
 
Tanto la música peruana como los bailes han sufrido transformaciones, innovaciones y fusiones con el tiempo. En la jarana, especialmente, se solía improvisar coplas y los encuentros jaraneros eran tantos y tan alegres, lo mismo que emocionantes, que los participantes deben haberse quedado con las palabras, y las ganas, en la boca y los pies continuando moviéndose solos, que en alguna oportunidad se les debe haber ocurrido cantar tres marineras en vez de dos, como era anteriormente, y así se quedó, así la conoció Augusto Azcuez y así continúa ejecutándose en las peñas donde todavía se cultiva la marinera limeña.
 
¡Ahora sí, qué venga la jarana!
 
Una jarana, "de cinco, tres", como Dios manda, se llevó a cabo en el set de Telecentro en 1979 con la participación de Augusto Azcuez, Augusto "El Curita" Gonzáles, Luciano Huambachano, Abelardo Vásquez, Oscar Avilés, Carlos Hayre, Arturo "Zambo" Cavero, Pepe Villalobos, Lucy Avilés y otros criollos más. Fue una jarana memorable, cantada con gracia, picardía, salero, el alma y el corazón, que hizo bailar hasta a las cámaras de televisión porque los presentes eran dignos exponentes y representantes de la jarana, de esa jarana que cada vez se extraña más por lo que debe enseñarse y cultivarse para que vuelva a renacer en las noches limeñas; viviéndose de la manera como la disfrutaron nuestras glorias criollas en un tiempo no lejano.
 
Dicha jarana en Telecentro quedó grabada en video y la he colocado en Youtube para que la disfruten, con una botella de Pisco al lado, estando seguro que cuando la escuchen sus pies se moverán solos y pedirán más jarana, porque nuestra hermosa música criolla es como la mujer peruana, nos apasiona, nos deleita, nos embriaga, nos hace quererla, adorarla y desear más de ella: http://au.youtube.com/watch?v=yErHv-Uq27M
 
 
Dario Mejia
Melbourne, Australia